Cake-me impulsa su expansión en franquicia junto a T4 Franquicias con un concepto que convierte el antojo en negocio
Las tartas de queso que arrasan en Cataluña desde 0,99 € llegarán a nuevas ciudades de España
Cake-me inicia una nueva fase de crecimiento en franquicia de la mano de T4 Franquicias tras consolidar en Cataluña un concepto que ha sabido conectar con el consumidor desde lo más básico: el antojo.
La marca, nacida en Barcelona, se apoya en un único producto, la tarta de queso artesanal, presentado de forma que se entienda al instante. No hay cartas extensas ni procesos complejos. El cliente pasa por delante, ve el producto expuesto y decide la compra en segundos.
Una franquicia que convierte el impacto en venta
Las tiendas están diseñadas para captar la atención desde el exterior y facilitar una decisión casi inmediata. El gran mostrador sitúa el producto en el centro y permite visualizar tartas, salsas y toppings de forma directa, generando una conexión inmediata con el cliente. A partir de ahí, la experiencia se refuerza con el aroma, la estética del producto y la ambientación del local, que acompañan y consolidan ese primer impulso de compra.
El precio desde 0,99 € encaja con esta lógica. Reduce la barrera de entrada y facilita la prueba, lo que deriva en un comportamiento recurrente donde el cliente entra, elige, personaliza y repite. No es un modelo orientado a tickets elevados, sino a volumen y recurrencia.
Simplicidad operativa y flujo constante
El formato take away forma parte de la lógica del concepto, con un servicio rápido, decisiones inmediatas y un flujo continuo de clientes a lo largo del día, sin esperas ni fricciones, lo que encaja con un consumo cada vez más ágil y espontáneo. Esta fluidez no es casual, responde a una operativa sencilla, sin grandes instalaciones ni procesos complejos, que facilita la gestión desde el primer momento y permite centrarse en lo esencial.
Todo el sistema se apoya en un obrador centralizado y una logística propia, que garantizan producto y calidad en todos los puntos de venta y hacen posible replicar el concepto sin añadir complejidad.
“Desde el principio tuvimos claro que el producto tenía que hablar por sí solo. Si alguien pasa, mira y le apetece sin necesidad de explicarlo, el trabajo ya está hecho. El precio desde 0,99 € ayuda a que esa primera decisión sea todavía más fácil y genera un flujo constante de clientes, y sobre esa base hemos construido un modelo pensado para replicarse con la misma sencillez en cada ubicación, con una estructura que permite trabajar con niveles de rentabilidad muy atractivos”, explica Daniel Furtado, fundador de Cake-me.
Diseñada para enamorar al consumidor actual
El crecimiento de Cake-me responde a una tendencia clara del mercado, donde el consumidor prioriza una oferta simple, visual y accesible que no requiera esfuerzo para entenderse. En este contexto, la marca ha construido una propuesta directa basada en producto, experiencia y rapidez, con un planteamiento que le permite crecer sin perder la esencia que ha impulsado su desarrollo desde el inicio.
Esta evolución ya se refleja en su implantación actual, con cuatro locales operativos, y en los siguientes pasos de la marca, que abrirá su primera franquicia en Madrid como parte de su desarrollo en nuevas ciudades.
Para más información sobre cómo abrir tu propia franquicia Cake-me puedes hacer clic aquí o ponerte en contacto con xaltarriba@t4franquicias.com
