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Visionarios

Charles Handy es uno de los más brillantes pensadores en materia empresarial que existen en el mundo, y considero que sus libros son de lectura obligatoria para cualquiera que se dedique al mundo de la empresa.

Algunas de sus reflexiones son y han sido un punto de referencia para interpretar el presente y poder manejarnos en el futuro. “La vida nunca será fácil, ni perfectible, ni del todo predecible. Siempre se la entenderá mejor hacia atrás, pero nos toca vivirla hacia adelante”.

Tras ver cómo estaba evolucionando la sociedad y la economía dijo “… Por eso definí a nuestra era como aquella con cambios discontinuos, es decir que no tienen precedente”. Y es que a diferencia de los tiempos anteriores, muy pocas cosas de las que nos vayan a pasar en el futuro las vamos a poder explicar con el pasado.

Hace diez años escribió un libro que hoy en día no solamente sigue vigente, sino que además creo que tiene mayor actualidad y que lleva por título “Los alquimistas por accidente” – Cómo gente con visión hizo negocios partiendo de la nada.

En una entrevista que le hicieron con posterioridad a la publicación del libro da algunas claves del mismo.

Prefirió utilizar la palabra alquimista a la del término “entrepreneur o emprendedor” al que veía algo deteriorado y habla de gente que ha creado empresas dando una serie de patrones y comportamientos comunes a todos ellos. Ahí van algunas de las reflexiones que incluye en su libro.

Los alquimistas son esos visionarios que desde la nada crean, fundan e innovan sin pedir permiso a nadie sin planearlo previamente.

No se trata de seres superiores y en la mayoría de los caso (prácticamente todos) el azar estaba detrás de sus proyectos, no planearon nada pero aprovecharon las oportunidades que les surgieron.

La actividad mercantil necesita de novedad y de creatividad y este aire fresco casi nunca viene desde el interior de las organizaciones, es generado por gente “diferente”.

La política está totalmente al margen de estos procesos creativos (esto ya lo intuíamos algunos).

La democratización del acceso al estatus empresarial no es un discurso, ninguno de los protagonistas del libro tuvo un plan diseñado para ser empresario, todo sucedió de una manera mucho más prosaica, casi siempre por casualidad asociada al azar, porque el azar trae oportunidades, si se sabe mirar.

A pesar de que el visionario no es el resultado de una planificación previa hay algunos hechos muy significativos, en la escuela no eran superdotados, pero sí diferentes, el Cociente Intelectual no es significativo, pero todos aprendieron a ver las cosas de un modo distinto.

La edad tampoco es importante y desde luego un visionario no se forma.

Cualquiera de nosotros, en determinada área, en determinado momento de la vida, puede ser un visionario. Basta saber descubrirlo el día que surge la oportunidad”.

Por último lo que considero más importante, que es el caldo de cultivo para la aparición de estos alquimistas, que es lo que denomina, “entorno cuidadano”, teoría que el basa en la aplicación del concepto de “cluster” a las ciudades, de Michael Porter. Existe un efecto de aglomeración muy importante para la gente creativa. Un buen ambiente ciudadano genera la innovación, atrae y fija a los talentos, gente diferente, alquimistas, visionarios.

Por lo tanto es “Es preciso invertir en las ciudades para que se transformen en estos viveros de alquimistas/visionarios”.

Pues que cada cual saque sus conclusiones.

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