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Sí, pero sabiendo

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Nadie nace sabiendo, y  ese es uno de los motivos por los que el comercio asociado, y en este caso la franquicia, está ayudando a muchos a emprender actividad empresarial con muchas más garantías que hacerlo de un modo individual.

Y el carnet de conducir, y el submarinismo, y a atarse un zapato…

Viene al caso, porque por muy experto que sea uno en una tarea concreta, siempre necesitará complementar con especialistas que le vayan allanando el camino, no solo de lo que no conoce, sino de las necesarias actualizaciones que el mercado nos exige continuamente. Y no solo porque sea el punto de vista de un Asesor. Es que debería de ser el punto de vista de cualquiera que vaya a poner un duro a trabajar.

Y digo esto, porque en el caso de un emprendimiento de cualquier tipo que precise  un local a pie de calle, por ejemplo, antes de entrar al negocio en sí mismo hay que :

  1. Detectar la ubicación. Que tenga la superficie adecuada, que esté dentro de un área de mercado suficiente, y que tenga la posición óptima.
  2. Analizar su viabilidad. Que tenga un precio adecuado, que los avales o garantías sean aceptables, que la duración permita amortizar y ganar dinero un tiempo sensato.
  3. Revisar el contrato. Que no tenga cláusulas abusivas. Que no tenga “ventanas” por las que puedan nacer problemas de cualquier tipo. Que los obligados cumplimientos sean justificados por la posición, la renta y el previsible ciclo del negocio que vayamos a instalar.

Esto solo en la parte inmobiliaria. No hablo de la financiera, la comercial, la formativa, la operativa etc.

Y quiero insistir en la parte inmobiliaria, porque coincide que desde el Dpto. Jurídico de T4 acabamos de evitarle a un candidato de una marca cliente que señalizó un local, pensando que la parte arrendadora era profesional y actuaba de buena fe, que firmara un contrato que le subía la renta a los tres meses, en un porcentaje inasumible, gravándole con el IBI, la comunidad, incluido los gastos extraordinarios, y un sinfín de barbaridades que no merecen la extensión, por ser eso, barbaridades.

Claro que son casos contados, y que los profesionales de la intermediación inmobiliaria cada vez son más profesionales, valga la redundancia. Pero lo que firmemos, que sea lo que tengamos de firmar. Que luego hay que cumplirlo.

Otro día hablaremos de los Bancos, de la estacionalidad, de la capacidad de una población para asumir un modelo de negocio, de la competencia, de las políticas de precios, del consumo de los clientes, del ciclo de vida de los negocios, de lo que se está poniendo de moda en Japón y que llegará a España en 1 año…..

En fin, que nos queda mucho por comentar, pero no vaya a ser que nos pisemos los cordones.

Javier Pelayo

2 comentarios

  1. la conceptualización de una franquicia en este caso puede hacer que un negocio tenga una diversidad plena, en el sentido de que esta franquicia podría ser mucho más divergente o estimulada. Vaya uno a saber si hay otros clientes que piensan así de manera tan abierta…

  2. Nada mejor que estar debidamente asesorado. Otro gallo nos cantaría si esto se extendiese, no en este ámbito de la franquicia, sino en muchos otros. El problema es que el emprendedor muchas veces cree que sabe demasiado y en otras demasiado poco, dejando via libre al franquiciador para tomar muchas de las decisiones que marcarán el futuro del establecimiento franquiciado sin el control suficiente. Craso error.

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